
Marirene Muñoz
Autora
Este es un mensaje que escribí hace un tiempo, pero que no tiene tiempo de caducidad, y hoy siento la necesidad de compartirlo con ustedes, porque es necesario que diariamente recordemos de dónde y de quién viene toda provisión para el sustento de nuestras vidas y de nuestras almas, incluyendo emociones, pensamientos y necesidades materiales.
Un día, recibí un mensaje por parte de una sierva del Señor muy amada que contenía de manera parafraseada el pasaje bíblico de Efesios 3:20 que decía: “Te proveeré”, y al lado mostraba la imagen de unas manos sosteniendo y al mismo tiempo ofreciendo, unos racimos de uvas, la cual incluyo en este artículo. Lo primero que vino a mi mente en ese momento es lo que la mayoría de las personas posiblemente imaginamos inconscientemente al escuchar la palabra “proveer”, por ejemplo: “Te proveeré financieramente, te proveeré de trabajo, alimentos, ropa; en fin, nuestra mente ve dinero y cosas materiales; y en realidad es así, Dios nos puede y quiere proveer de todo eso.
Pero, al meditar en la imagen de las uvas, comencé a pensar en el significado que tiene este exquisito fruto bíblicamente. Las uvas se convierten en vino, el vino representa la sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo derramada en la cruz por nuestros pecados. Si creemos y aceptamos en ese sacrificio divino, esa sangre preciosa nos provee de AMOR y SALVACIÓN para gozar de una vida eterna junto a Dios, nos provee de fe, perdón de pecados, misericordia, paz, gracia. Nos provee de aire fresco en nuestra mente y corazón diariamente, sanidad física y espiritual, sabiduría, gozo, confianza y esperanza en las tribulaciones, nos provee plenitud de vida, y los más importante, nos provee a Su Espíritu Santo, su fruto y la revelación de su palabra y verdad. Él es nuestra ayuda y gran Consolador, nuestro Intercesor ante el Hijo y el Padre en
todo momento y circunstancia.
Sí, Él es, Jehová JIREH, nuestro proveedor. De acuerdo con Génesis 22:14, Abraham llamó a Dios por este nombre, y por ende al monte en donde Dios proveyó inesperadamente el cordero que tomó el lugar de Isaac, el hijo de Abraham quien sería crucificado. Ese cordero que apareció súbitamente y de la nada, sería figura de nuestro Señor Jesucristo, quien sería sacrificado en lugar de todo aquél quienes creemos y aceptamos este sacrificio para salvación y vida eterna.
Vemos entonces, como su provisión va más allá de todo lo que nuestra mente diminuta pueda imaginar, y aquí se cumple lo que Efesios 3:20 nos recuerda: “Y a Aquél, quien es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros”. Sí, su provisión es abundante para ti y para mí. Incluso, en los tiempos de prueba y tribulación, cuando las cosas no marchan como quisiéramos, aún allí, si nos aferramos a su mano, Él nos está proveyendo enseñanzas, consuelo, fe.
¿En qué área o áreas de tu vida requieres de Su provisión el día de hoy? Sea cual sea la naturaleza de tu necesidad, es mi oración que la palabra de Efesios 3:20 se manifieste en tu vida con plenitud y abundancia, como solo Jehová Jireh la puede brindar. Recuerda que Su soberanía le permite actuar de maneras que no podemos entender, incluyendo sus tiempos, aunque muchas veces nuestra mente finita no lo logre entender así. No dudes, sólo pídeselo y confía. Tu provisión ya está allí.
Y una cosa más, no dejemos de buscarlo y disfrutar de Su presencia, la cual debería ser nuestra más grande provisión… porque sin Él, nada podemos hacer. Y por último, te sugiero que medites y hagas un recuento de todo lo que Él te ha proveído a lo largo de tu vida, estoy segura que, al igual que yo, te darás cuenta que la provisión de su misericordia y amor ha sido sobreabundante e inmerecida. Esto, de lo que nos damos cuenta, imagínate de toda aquella protección que nos ha brindado que ni siquiera sabemos. ¡Jehová Jireh, nuestro fiel proveedor!
¡Y recuerda…que Su mayor provisión es la salvación sin condenación que ofrece por medio de su Hijo JESUCRISTO! Si al día de hoy no te has decidido a recibir este tipo de provisión, por medio de este divino, exquisito y único manjar, te invito a que lo hagas desde lo profundo de tu corazón por medio de esta pequeña oración que incluyo a continuación. Si lo decides hacer, estoy segura de que no te arrepentirás: