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Marirene  Muñoz
Marirene Muñoz

Autora

Sí, aquí estoy…escribiendo y compartiendo mi primer blog. Desde hace mucho tiempo había tenido la inquietud de abrir un sitio en donde me pudiera expresar y dar rienda suelta a mis ideas y experiencias con la ayuda de una pluma y papel, pero el tiempo y mil excusas más, y miedo a realizar algo diferente, me lo habían impedido. Pensándolo bien…, quizás yo misma me había negado a abrir esa puerta.

Hace poco, decidí cruzar el puente…ese puente invisible, tambaleante y aterrador en donde los miedos, dudas e inseguridades atacan a todo ser humano, especialmente a quienes buscamos la perfección en lo que hacemos o desarrollamos, por el respeto a los demás y a Dios.

Pero, mientras atravesaba ese puente, entendí que no lograría saber qué se encontraba del otro lado del río, si no me llenaba de valor, confianza y decisión. Y sí, obedecí finalmente el llamado de Dios a escribir y compartir sus bondades. Iniciar este blog fue pensando a inicios de 2021, mientras mi padre daba sus últimos respiros, pero no es si no hasta hoy, dos años y pico después, que doy a luz este proyecto de vida. Sí, hoy, 30 de junio, el día que mi papi estaría cumpliendo 78 años de vida.

Inicio Pastos Verdes, con un profundo agradecimiento a Dios, por el llamado a escribir y compartir historias, anécdotas, y experiencias de Su amor con ustedes, apreciables lectores. No fue fácil dar el paso, y tampoco fue de la noche a la mañana, como buen alfarero, Él me preparó, y ha seguido moldeando a través de los años para este momento; especialmente, luego de enfrentar más de un duelo, enfermedades, y un cóctel de emociones multicolor y al por mayor.

Mientras atravesaba el puente, recordaba continuamente lo que mi papá solía decirme: «mija, debes escribir un libro», aún insistió en esto meses antes de trascender a la feliz eternidad. Y aquí está, no un libro aún, pero un blog que nunca imaginé sería el resultado de atravesar el valle de lágrimas, pero también de experimentar paz, tranquilidad, fe, consuelo y protección de parte de Dios, durante ese tiempo.

Desde muy niña, mi papá y mi mamá vieron en mí una notoria predisposición por la escritura.
Los lapiceros, libros de notas, y todo instrumento útil para escribir llamaba mi atención apasionadamente. Quienes me conocen, saben que así es. Aunque, no me considero poetiza como tal, por el respeto que me merecen los profesionales de este campo literario, sí reconozco que poseo un gusto profundo y facilidad para inspirarme y plasmar pensamientos y sentimientos en letras con cierto ritmo poético. Curiosamente, es durante las etapas dramáticas de mi vida cuando encuentro más inspiración.

Como repito, sé que he retrasado mucho este momento. Sin embargo, realizo esta primera entrega con respeto y esencia que me caracteriza. Aunque imperfecta, finalmente… aquí estoy, intentando compartir un poquito de mí, pero sobre todo, anunciando el amor y fidelidad del Señor Jesucristo, quien es el único quien en realidad nos ofrece libertad, sanidad, perdón, restauración, y capacidad resiliente en cada uno de los procesos que tú y yo podamos estar viviendo.

Aunque mucho se habla sobre el oro acrisolado, yo creo que cuando éste es pasado por altas temperaturas de fuego, al final del proceso al que es sometido, sale brillando en todo su esplendor. De la misma manera, deseo resaltar, que este sitio nace como resultado de tiempos grises y procesos intensos en el valle de lágrimas, pero también donde los rayos de sol y la frescura de los pastos verdes siempre han estado presentes abrigando y disfrutando días nuevos inundados de reverdecimiento, manifestados en sanidad física y emocional, restauración, paz , fe y mucha luz.

Y hoy, aunque mi papá, César Eduardo, ya no esté físicamente para ver la publicación de este blog, deseo dedicarlo primeramente a Dios, pero también compartirlo con ustedes en su memoria, y gratitud no solo él, sino a mi mamá, hermana y amado esposo por insistirme en no dejar este sueño a un lado, y creer en mí incondicionalmente. Gracias por su ayuda y apoyo siempre.

«Tú convertiste mi lamento en júbilo, me quitaste el luto y me vestiste de fiesta» Salmos 30:11

Mi papá y yo en uno de nuestros ultimos viajes juntos

TE INVITO A LEER Y MEDITAR EN LA BASE BÍBLICA E INSPIRADORA DE PASTOS VERDES, Y A ESCUCHAR LA MELODÍA QUE DIOS UTILIZÓ PARA PREPARARME EN MIS PROCESOS

Salmo 23 (NTV)

Jehová es mi pastor; nada me faltará

2  En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

3  Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4  Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5  Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6  Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Adoración que me acompañó durante tiempos atribulados